La educación costarricense y el siglo XXI ❙ Por Sophía Chaves V.

  “La ética profesional del docente en Costa Rica y el mundo: retos” 

Desde hace décadas se viene cuestionando en nuestro país la forma en que se nombran los docentes de la educación pública costarricense y la necesidad de establecer mecanismos de control e incorporación al gremio, que se adapte al pensamiento plasmado en la Política educativa, Política Curricular, Constitución Política, Código de Educación, entre otros, en aras de establecer los parámetros éticos, morales, de competencias y habilidades que debe tener el educador como un todo.

A partir de este enfoque, se requiere una coyuntura entre los programas de estudios que ofrecen las universidades en carreras de educación y los retos que se visualizan en nuestro sistema educativo y de cómo se logre articular una coyuntura con las demandas latentes en el mundo de la globalización y el acelerado crecimiento en el conocimiento, la ciencia y la tecnología.

Lo anterior, hace que gobiernos como el nuestro, tengan la necesidad de realizar cambios y establecer políticas educativas con miras a responder a las demandas de ese gran mercado mundial y a las relaciones comerciales y económicas y desarrollo de un país, dándole énfasis en la formación en la ética profesional del futuro profesor, enfocados en educar para una nueva sociedad costarricense que en la actualidad presenta retos enormes no solo en el manejo de tecnología e idiomas, si no en el dominio de procesos de enseñanza y aprendizajes que coadyuven al educando a tener una inserción exitosa en esa sociedad que lo espera y lo necesita.

Costa Rica viene realizando desde hace varios años, esfuerzos importantes en mejorar el sistema educativo costarricense e inclusive adoptando modelos educativos de otros estados para fortalecer los procesos de enseñanza y aprendizaje de los estudiantes, con resultados que van a paso lento debido a las grandes dificultades que presentan en las diversas áreas del currículo, pese a las transformaciones curriculares que se han implementado.

En la ética docente del siglo XXI se puede hacer énfasis a nuevos desafíos en los que se evidencia además, problemas de fondo como es la formación profesional de los docentes y la inexistencia hasta hace nos días que se aprobó de parte del congreso el examen de idoneidad, de un proceso de selección de parte de la Unidad de Recursos Humanos del Ministerio de Educación Pública que vaya de la mano o que responda con los fines de la educación y el perfil del educador que se requiere y se plasma en la Política Educativa vigente, lo que hace que desde hace muchos años arrastre serios problemas en materia de contratación de docentes que le dé la seguridad al Estado.

De contar con profesionales realmente capacitados y dotados de las competencias requeridas para lograr procesos educativos de calidad y por ende estudiantes con las habilidades, destrezas y conocimiento deseado para posicionar al país en los estándares de calidad y de competitividad con un capital humano capaz, creativo, innovador, y competente.

Lamentablemente en Costa Rica, la carrera de docencia no cuenta con la importancia y relevancia que amerita, ya que es considerada como una carrera de fácil acceso , que lo único que se requiere es contar con un título universitario como docente, para ser contratado por el Ministerio de Educación Pública, donde no interesa si el individuo es idóneo para el puesto, si cuenta con un conocimiento basto en técnicas, metodologías, estrategias de mediación, habilidades sociales, comunicativas, ética profesional, valores, actitudes, y muchas otras competencias por ser las personas que tendrán en sus manos la formación de cientos de vidas de niños, jóvenes y adultos.

El gobierno ha trabajado duro, para hacer una educación inclusiva o no exclusiva, ha implementado programas en todos los niveles para disminuir la brecha entre la educación urbana y rural, para disminuir las tasas de deserción y repetición, para ampliar la cobertura con la apertura de nuevos centros educativos o la creación de más códigos, pero las aulas presentan gran cantidad de matrícula con estudiantes que presentan necesidades educativas especiales con un solo docente que debe dividirse para asumir el reto de atender a toda su población con igual solicitud para no quebrantar sus derechos fundamentales en un Estado paternalista donde se ha empoderado al padre de familia a exigir derechos perdiendo de vista su responsabilidades como parte importante en el proceso educativo de sus hijos.

Definitivamente nuestro país requiere alcanzar y aplicar modelos educativos exitosos como el de Finlandia, china u otros países europeos, pero para lograrlo se requiere realizar reformas profundas que respondan al tiempo y al contexto actual en sinergia con la globalización, por una parte, y por otra que el estudiante sea verdaderamente el centro del aprendizaje, y que el centro escolar se adapte a las necesidades y al desarrollo de las competencias deseadas en el ciclo escolar.

Basado en la ética profesional docente se requiere establecer un perfil docente desde una política Estatal clara y orientadora que se asegure que los profesionales de la educación que se van a incorporar a laborar como docentes desde preescolar hasta la enseñanza universitaria, cuenten con las habilidades, destrezas y la ética en diversas áreas del conocimiento establecidas reitero, mediante políticas estatales para que las universidades gradúen profesionales que respondan al modelo educativo vigente y a lo que se espera lograr a través de la educación a corto, mediano y largo plazo.

Docentes bien formados un docente dignificado por el sistema, con filtros severos de selección con los instrumentos y pruebas adecuadas en aspectos generales de la pedagogía y en aspectos particulares de acuerdo al campo de estudio de la mano con el reconocimiento profesional tanto en remuneración económica como de respeto social.

Que involucra no solo que la ciudadanía le de valor y dignifique la labor docente, si no también que para impartir sus clases cuenten con una infraestructura educativa de primera y con todos los espacios que le permitan al educando el desarrollo pleno de todas sus potencialidades, grupos pequeños de estudiantes donde se cuente con un docente guía y mínimo un docente auxiliar, con los recursos económicos, materiales y tecnológicos que le permitan al estudiante contar con áreas de trabajo que los lleve a un aprendizaje significativo, que los prepare para enfrentar los retos que la vida y el mercado laboral les presente.

Con programas de estudio multidisciplinario que desarrollen ambos hemisferios del cerebro, que disminuyan las brechas sociales y las desigualdades entre hombres y mujeres, ricos y pobres, el acceso a ciertas carreras con estándares altos de selección.

 Pero por el contrario, subsiste una extensa red de centros de enseñanzas que operan en instalaciones ruinosas y muestran bajas promociones, en la que se mantienen altos niveles de exclusión de estudiantes principalmente en secundaria, una baja cobertura de la educación diversificada y amplias brechas territoriales y sociales en el logro educativo, porque finalizo argumentando “Coyuntura” entre ética, profesionalismo, remuneración económica, estatus y las condiciones físicas, económicas y materiales que se requieren en los centros de enseñanza como un todo en educación.


Referencia bibliográfica

García, R., Jover, G. y Escámez, J. (2010). Ética profesional docente. Artículo, Madrid. 178 pp.



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